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Urge revisar políticas de inversión hídrica, ante sequía que afecta 77% de México: expertos

Redacción/SV

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis hídrica son los retos más graves que México enfrenta en materia ambiental, y una de sus principales consecuencias es la sequía que, de acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en octubre de 2023 ya estaba afectando a 77% del territorio mexicano con algún grado de moderado a grave.

La sequía es uno de los fenómenos climáticos que más impacto negativo tiene en las distintas actividades económicas por la progresión lenta de sus efectos como la escasez de agua, lo que obliga a una urgente revisión de las políticas públicas y de oferta del líquido para los diferentes usos, como el agrícola, que consume 76% del agua disponible en nuestro país, señalaron Eduardo Vázquez, director ejecutivo de Agua Capital, Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua (CCA) y Aldo Ramírez, director del Centro del Agua para América Latina y el Caribe del Tecnológico de Monterrey.

En el “Encuentro de expertos: Desafíos y escenarios de la sequía”, Eduardo Vázquez dijo que en el caso particular de Nuevo León, esta entidad acumula siete (7) años de manera consecutiva en los que no se han presentado lluvias intensas o suficientes, y aún con esa problemática, hay oportunidad para implementar medidas preventivas y de mitigación, como el desarrollo en infraestructura y tecnificación de los sistemas agrícolas, así como para la protección de las fuentes de agua.

El problema en el estado continúa, por lo que en octubre pasado se emitió la segunda declaratoria de emergencia por sequía extrema. Este estado de la República Mexicana es el que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB) nacional con 11.4% y desde hace siete años sufre estrés hídrico por la falta de lluvias intensas.

El principal abasto del líquido se da a través de las presas El Cuchillo (42.18%), La Boca (10.14%) y Cerro Prieto (7.97%) que, de acuerdo con la autoridad del sector, tienen apenas 30% del agua que se requiere para abastecer a las poblaciones.

El vocero de Agua Capital aseguró que la situación de la sequía y el uso ineficiente del agua a nivel nacional tienen soluciones puntuales que se deben explorar con urgencia: “De acuerdo con el estudio Perspectivas del Agua en México, publicado el año pasado, se requieren inversiones sostenidas para los próximos 20 años en el orden de los 115 mil millones de pesos para atender las necesidades mínimas generadas por la sequía o la falta de precipitaciones en todo el territorio nacional”.

“Es necesario revisar las políticas públicas de las inversiones que se hacen en infraestructura resiliente y que hasta ahora han carecido de la visión necesaria para enfrentar escenarios de incertidumbre climática. Los impactos actuales de la sequía son aún más severos porque no se realizaron las inversiones en infraestructura preventiva”, puntualizó Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua.

Además, Aldo Ramírez, director del Centro del Agua para América Latina y el Caribe del Tecnológico de Monterrey, hizo énfasis en la repercusión de la problemática en aspectos sociales y económicos: “la sequía impacta diversos sectores dado que al disminuir la precipitación vemos impactos como la baja en el flujo en los ríos; disminuye la infiltración y recarga a los acuíferos. Si esta situación continúa como ha sucedido en los últimos años,  el campo empieza a sufrir y entonces allí es donde vemos una problemática seria en la relación entre el agua, la energía y los alimentos que llegan a nuestros hogares. En sequías de gran duración, todos los sectores sociales y económicos comienzan a tener impactos significativos”.

La crisis hídrica actual en Nuevo León, y casi en todo el territorio nacional, deja ver una vez más la fragilidad y riesgo en que se encuentra nuestro país, por lo que es indispensable diseñar nuevas políticas de suministro del agua, ya que de otra manera, las crisis hídricas derivadas de la sequía continuarán siendo abordadas con medidas reactivas, inerciales y, en la mayoría de los casos, ineficaces para su resolución.

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