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Industria acerera mexicana apunta a integración regional y la autosuficiencia

Redacción/SV

La industria siderúrgica mexicana atraviesa un escenario de creciente incertidumbre debido a las tensiones comerciales con Estados Unidos, cuyo gobierno asocia algunas exportaciones mexicanas con acero chino, lo que ha generado preocupaciones sobre la implementación de medidas arancelarias. Frente a esta situación, el sector mexicano propone un enfoque de integración regional que permita la circulación libre del acero dentro del mercado norteamericano sin mayores restricciones.

“Salir de un tratado como el T-MEC puede ser complicado, pero creemos que es posible lograr una exclusión del acero mexicano de las medidas arancelarias”, explicó Óscar Chahín, presidente del capítulo México de la Asociación Tecnológica del Hierro y el Acero (AIST, por sus siglas en inglés), durante el anuncio de la próxima Expo Acero, que se llevará a cabo en Monterrey del 24 al 26 de marzo.

Chahín señaló que, a pesar de las tensiones comerciales, la industria del acero en México mantiene una visión optimista de crecimiento, respaldada por una inversión significativa en modernización y expansión de la capacidad productiva. Entre 2024 y los próximos tres años, se proyecta una inversión de 8,700 millones de dólares. Con este impulso, dijo, México podría cubrir el 100% de la demanda nacional de acero, estimada en 28 millones de toneladas para 2024, y alcanzar una capacidad de producción de hasta 34 millones de toneladas.

“Actualmente, la capacidad instalada de producción de acero en el país es de 30 millones de toneladas, pero alrededor de 16 millones de toneladas se importan”, explicó.

La nueva capacidad permitirá sustituir estas importaciones, especialmente si se inicia el fenómeno de regionalización, y esto es lo que se está promoviendo con la Secretaría de Economía (SE).

“Hicimos ver a la SE todas las inversiones que tiene México para que ellos se sientan seguros de que tenemos toda la capacidad para abastecer el mercado mexicano con alta competitividad, porque las inversiones están orientadas hacia lo último en tecnología y con el menor número de emisiones, lo que nos permite ofrecer productos de calidad a bajo costo”, afirmó.

Un punto clave en esta estrategia de crecimiento es el estado de Nuevo León, que ha visto inversiones significativas de gigantes como Ternium. Este estado se ha consolidado como un centro neurálgico para la producción de acero en el país, destacando las capacidades técnicas que, según expertos de la AIST, igualan o superan las de Estados Unidos en términos de desarrollo de nuevos grados de acero, especialmente aquellos destinados a la industria automotriz.

Incertidumbre arancelaria: un riesgo para el sector

El principal desafío para la industria acerera mexicana radica en la incertidumbre derivada de posibles aranceles o restricciones en las exportaciones de acero a Estados Unidos. Actualmente, el país exporta alrededor de 2.2 millones de toneladas de acero al mercado estadounidense. Cualquier medida proteccionista podría impactar de manera negativa no solo a la industria acerera, sino también a toda la cadena de valor relacionada.

“Es difícil prever el impacto real sin conocer los detalles de los aranceles y su posible implementación. Sin embargo, la afectación directa para el acero sería de 2.2 millones de toneladas, aunque los efectos indirectos podrían ser más amplios”, explicó el presidente de AIST México.

A pesar de este panorama incierto, la industria mexicana sigue apostando por la integración regional con Estados Unidos y Canadá. Las sinergias comerciales entre los tres países se consideran fundamentales para el crecimiento y estabilidad de la siderurgia en Norteamérica.

El diálogo como estrategia: la clave para evitar aranceles

El también director de la empresa TYASA destacó que el sector siderúrgico mexicano se encuentra en un momento crucial en las negociaciones con Estados Unidos y subrayó la importancia del diálogo como la principal herramienta para lograr la exclusión de México de las medidas arancelarias. Esta postura coincide con las declaraciones de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) y de la cancillería mexicana, liderada por Marcelo Ebrard.

“El impacto de los aranceles es difícil de medir, pero el año pasado exportamos 2.2 millones de toneladas de acero a Estados Unidos. La mejor opción es el diálogo para lograr la exclusión de estos aranceles, porque incluso a Estados Unidos le conviene que no existan”, señaló Chahín.

Además, el líder del sector destacó que Estados Unidos exporta más del doble de acero a México en comparación con lo que México envía a su vecino del norte. En este contexto, la imposición de aranceles podría perjudicar a las empresas estadounidenses que dependen del acero mexicano para la fabricación y ensamblaje de productos que posteriormente regresan al mercado estadounidense.

En caso de no lograr un acuerdo favorable, México estaría preparado para responder con medidas equivalentes. “Debemos proteger los intereses nacionales, y si no se llega a una solución, es claro que México deberá imponer aranceles a la importación de acero estadounidense”, afirmó Chahín.

Una alianza regional contra el acero asiático

Chahín también destacó la necesidad de fortalecer una alianza económica regional entre México, Estados Unidos y Canadá, que permita bloquear la entrada de acero proveniente de Asia, especialmente de China, Malasia y Vietam, países señalados por Estados Unidos como amenazas para su industria siderúrgica.

“Creemos que México, Estados Unidos y Canadá son economías competitivas e integradas. Hemos demostrado ser el bloque mejor estructurado en términos de innovación y tecnología, y juntos podemos enfrentar los desafíos globales de la industria del acero”, concluyó Chahín.

Con las negociaciones en curso, la industria siderúrgica mexicana mantiene una postura firme en defensa de sus intereses. La clave será alcanzar un comercio justo y equilibrado en la región, con un mercado integrado que siga impulsando el crecimiento y la competitividad.

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